MILENIO
Quienes transitan por la carretera desconocen la labor que se realiza en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), una especie de Arca de Noe agrícola cuya construcción sobresale en esa zona rural por su modernidad y sus extensos campos verdes y dorados. Quien ve el complejo a lo lejos no se imagina que los científicos que ahí trabajan se preparan para evitar la escasez de alimentos en caso de un futuro cataclismo mundial.
Al ingresar a las bóvedas donde conservan el germoplasma se requiere ir bien cubierto para soportar el frío. Luego de descender por unas escaleras de concreto, una enorme puerta de acero impide el acceso, el investigador que custodia la colección de semillas introduce un código de seguridad, que cambia cada semana para evitar una intromisión indeseada. Las cámaras de video no sólo monitorean permanentemente el estado de las semillas, también registran la entrada y salida de cualquier persona.
Garantizar la supervivencia alimenticia del planeta frente a una catástrofe, así como prever que en condiciones “normales” haya suficiente grano para alimentar a la población de países en desarrollo, es la doble misión del centro.
Localizado en el kilómetro 45 de la carretera México-Veracruz, en el Cimmyt trabajan 130 científicos de 40 países. Sus investigaciones están dirigidas a mejorar la calidad genética del maíz y el trigo que se siembran en naciones pobres (también tiene un programa en Asia enfocado al arroz), así como a desarrollar prácticas agronómicas que reduzcan costos de producción, generen mayor ingreso al agricultor y conserven los recursos naturales.

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